En este vivo conversé con Daniel, de La Verdad de la Biblia, sobre una pregunta que le surgió mientras preparaba su propio estudio de Efesios: ¿qué hacemos con el hecho de que algunos de los manuscritos más antiguos de Efesios 1:1 no contienen las palabras «en Éfeso»?
Daniel empezó aclarando algo importante: él no es crítico textual. Pero hoy tenemos algo que antes era muchísimo más difícil: podemos entrar a las colecciones, mirar las fotografías de los manuscritos y comprobar muchas de estas cosas nosotros mismos.
«Entonces dije: bueno, voy a mirar esto […] mirando las diferentes posibilidades y el por qué pudiera estar o el por qué no pudiera estar».
📄 Ver la presentación completa en PDF
Conocé más del trabajo de Daniel
Daniel forma parte del ministerio La Verdad de la Biblia, dedicado al estudio bíblico y a compartir recursos para profundizar en el texto y su contexto.
Podés encontrar más de su trabajo acá:
🌐 La Verdad de la Biblia
▶️ Canal de YouTube de Daniel
El problema de Efesios 1:1
En nuestras Biblias normalmente encontramos:
«Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso».
Pero no tenemos el manuscrito original escrito por Pablo. Tenemos copias, y esas copias no siempre dicen exactamente lo mismo…
Como explicó Daniel, para evaluar una variante se mira un «conglomerado» de cosas: la evidencia externa —los manuscritos, su fecha, de dónde proceden, las versiones antiguas, lo que conocían los autores cristianos antiguos— y también la evidencia interna: cómo funciona la lectura dentro del texto y si coincide con la forma habitual de escribir de Pablo.
Y acá aparece el problema: P46, el Códice Vaticano y el Códice Sinaítico no tienen «en Éfeso» en el texto de Efesios 1:1.
Son tres testigos muy antiguos y eso, evidentemente, tiene peso. En Sinaítico y Vaticano la expresión fue añadida posteriormente, pero no estaba en la primera mano.
¿Entonces era una carta circular?
Hasta acá hay buenos motivos para hacerse esa pregunta… Yo le pregunté a Daniel para que compare con Colosenses porque las dos cartas tienen muchísimas similitudes. Pero hay algo bastante llamativo: Colosenses menciona a muchas personas; Efesios prácticamente no. En las diapositivas eso se ve claramente (les animo a descargarlas desde aqui).
Y eso es raro porque Pablo pasó alrededor de 3 años en Éfeso… si pasaste tanto tiempo allí y después mandás una carta a esa comunidad, resulta curioso que no menciones prácticamente a nadie. En Efesios aparece Tíquico, mientras que en Colosenses encontramos una cantidad mucho mayor de nombres.
¿Demuestra eso que Efesios era circular?
No.
Daniel lo dijo bastante claro:
«Lo cual no prueba nada».
Hay otras cartas en las que tampoco aparecen muchos saludos personales. Pero si juntamos este dato con la ausencia de «en Éfeso» en los manuscritos más antiguos, empieza a entenderse por qué bastantes investigadores piensan que Efesios pudo haber sido una carta destinada a una audiencia más general.
Constantine Campbell, por ejemplo, propone que pudo haber circulado entre distintas iglesias de Asia Menor. El contenido de Colosenses habría sido reutilizado y ampliado para una audiencia mayor.
Hasta ahí la hipótesis circular parece bastante razonable.
Pero entonces Daniel hizo el giro que terminó siendo central en toda la presentación:
«¿Pero significa esto que la carta no fue escrita a los de Éfeso? Pues no necesariamente».
Porque la evidencia antigua también apunta a Éfeso
La ausencia de «en Éfeso» no fue descubierta por los críticos textuales modernos.
Orígenes ya conocía a comienzos del siglo III un texto en el que esas palabras no aparecían. Basilio también conocía esa lectura.
Pero ahí aparece algo interesante: personas que conocían textos sin «en Éfeso» seguían hablando de esta obra como la Epístola a los Efesios.
Ireneo la llama así ya en el siglo II. Tertuliano afirma explícitamente que la tradición de la Iglesia la conocía como dirigida a los efesios y discute contra Marción, que la identificaba con Laodicea. Orígenes también se refiere a ella como la Epístola a los Efesios.
Daniel insistió en que acá no estamos preguntando si estamos de acuerdo con toda la teología de Ireneo, Tertuliano u Orígenes. La pregunta es mucho más puntual: ¿cómo conocían ellos esta carta?
Y la asociación con Éfeso aparece muy temprano. Fuera de Marción y Laodicea, tampoco encontramos una tradición antigua importante que diga que esta carta pertenecía a otra ciudad concreta.
Eso no demuestra de manera definitiva que «en Éfeso» estuviera en el original, pero sí pesa a la hora de reconstruir qué estaba pasando.
También hay manuscritos con «en Éfeso»
Después Daniel pasó a los manuscritos que sí contienen la frase.
El Códice Alejandrino y el Códice Claromontano, aunque son posteriores a P46, Vaticano y Sinaítico, incluyen «en Éfeso» directamente dentro del texto.
Y acá aparece otro argumento que Daniel tomó de Harold Hoehner.
Los testigos más tempranos que omiten la frase pertenecen a la tradición alejandrina. En cambio, la lectura con «en Éfeso» aparece representada de manera más amplia en otras tradiciones textuales y versiones antiguas.
Los manuscritos que la incluyen son algo posteriores, sí. Pero la distribución de esa lectura es mayor.
Además hay un detalle curioso: los mismos manuscritos que omiten «en Éfeso» en Efesios 1:1 conocen el escrito como «A los Efesios» en el título.
Eso tampoco resuelve el asunto, pero vuelve a mostrar que el problema no es tan sencillo como decir que los manuscritos antiguos no conocían ninguna relación entre la carta y Éfeso.
Y después está la gramática
Hacia el final Daniel presentó lo que consideraba uno de los argumentos internos más interesantes.
Sin «en Éfeso», el griego queda con la expresión:
τοῖς ἁγίοις τοῖς οὖσιν […] καὶ πιστοῖς ἐν Χριστῷ Ἰησοῦ
El problema está en τοῖς οὖσιν, el participio del verbo εἰμί, «ser/estar».
Como lo explicaba Daniel:
«En griego parece que falta algo ahí».
Cuando Pablo utiliza construcciones comparables, el participio suele ir acompañado por un lugar. En Romanos aparecen los que están en Roma; en 1 y 2 Corintios, la iglesia que está en Corinto; en Filipenses, los santos que están en Filipos.
Por eso la construcción de Efesios parece pedir una localización.
Una posibilidad sería pensar que se dejó el lugar vacío deliberadamente para que, al circular la carta, se pusiera allí el nombre de cada ciudad.
El problema es que no tenemos manuscritos con ese espacio en blanco, ni manuscritos con otra ciudad escrita en ese lugar.
Así que podría faltar una ciudad. Incluso podría haber sido Éfeso.
Pero, nuevamente, no podemos demostrarlo.
Entonces, ¿a quién fue escrita?
Daniel terminó definiendo todo esto como una cuestión abierta.
«No existe un consenso definitivo y llegar a una conclusión absoluta para mí es un error».
Lo prudente, para él, es reconocer tres escenarios posibles:
- Que la carta haya sido escrita directamente a Éfeso. La construcción gramatical parece requerir una ciudad, existen manuscritos con «en Éfeso» y la tradición que vincula el escrito con esa comunidad es muy antigua.
- Que haya sido una carta circular para varias comunidades de Asia Menor, entre las cuales perfectamente pudo encontrarse Éfeso.
- Que fuera una carta de carácter más general, que con el tiempo terminó especialmente asociada con Éfeso.
Y esta fue probablemente la mejor forma de cerrar el tema:
«Yo no lo tengo para nada claro y no lo sé».
La ausencia de «en Éfeso» es real y explica perfectamente por qué existe la discusión. Pero tampoco alcanza para afirmar que Efesios definitivamente no fue escrita a Éfeso.
Hay evidencia en más de una dirección. Y justamente por eso vale la pena mirar los manuscritos, comparar los argumentos y dejar abierta una cuestión cuando la evidencia todavía no permite cerrarla.
Fuentes principales
Constantine R. Campbell, The Letter to the Ephesians, Pillar New Testament Commentary (Eerdmans, 2023).
Ernest Best, A Critical and Exegetical Commentary on Ephesians, International Critical Commentary (T&T Clark, 1998).
Clinton E. Arnold, Ephesians, Zondervan Exegetical Commentary on the New Testament (Zondervan, 2010).
Harold W. Hoehner, Ephesians: An Exegetical Commentary (Baker Academic, 2002).
Las imágenes de los manuscritos, las referencias patrísticas y las citas completas utilizadas durante el estudio se encuentran en la presentación enlazada al comienzo del artículo.

