Explicación formato audiovisual
Este es uno de esos temas donde no alcanza con agarrar un versículo, leerlo y decir: «Bueno, la Biblia dice esto».
Tenemos que integrar varias cosas.
¿Qué estaba diciendo Pablo?
¿A quiénes les estaba escribiendo?
¿Qué tipo de relaciones familiares existían en ese mundo?
¿Qué hacemos con el resto de la ética paulina?
¿Y cómo llevamos todo eso a situaciones reales que Pablo no describe directamente?
Por eso en este estudio no empezamos directamente por «esposas, sométanse a sus maridos».
Primero hablamos un poco de Pablo de Tarso, porque entender a Pablo no siempre es tan sencillo como parece. Después entramos en Efesios: qué problema tenemos con sus destinatarios, de qué trata la carta y qué clase de comunidad aparece allí. Y recién entonces llegamos al matrimonio y a los códigos domésticos.
Tenemos que mirar el conjunto de la ética bíblica y preguntarnos qué pasa cuando el ideal de amor, cuidado, unidad y servicio se encuentra con la dureza del corazón y con relaciones que realmente pueden hacer daño.
Debajo del video te dejo algunas notas que te pueden servir, pero te animo a que veas todo el video porque ahí explico todo.
Recursos descargables
Bibliografía
Fuentes principales
Moo, Douglas J. Una teología de Pablo y sus cartas. Editorial CLIE.
Burge, Gary M. y Green, Gene L. El Nuevo Testamento en la Antigüedad. Editorial CLIE.
Estos fueron dos de los recursos principales que utilicé para introducir la teología de Pablo y contextualizar cada versículo. Con Moo trabajamos especialmente algunas de las dificultades que aparecen cuando intentamos reconstruir la teología de Pablo a partir de las cartas que conservamos. Con Burge y Green trabajamos Efesios, su contexto, la composición de estas comunidades y los códigos domésticos del mundo antiguo.
Antes de Efesios 5: entender a Pablo
Hay algo que intento remarcar al principio del estudio: leer a Pablo es difícil.
No tenemos todo lo que escribió.
Colosenses 4:16 menciona una carta a Laodicea que no conservamos y 1 Corintios 5:9 parece mencionar otra carta anterior.
Además, Pablo no está escribiendo un manual de teología sistemática. Está escribiendo cartas a personas y comunidades concretas, en momentos diferentes y frente a problemas diferentes.
Entonces aparece una pregunta interesante:
¿Cómo hacemos para ser bíblicos cuando encontramos textos que parecen decir cosas distintas?
Una posibilidad es pensar que existe cierto desarrollo en el pensamiento de Pablo a medida que pasan los años y cambian las situaciones.
Pero, justamente, parte del trabajo consiste en no hacer como si todos los textos fueran exactamente iguales.
Gálatas no es Efesios.
Entre los temas paulinos que repasamos aparecen:
- el Espíritu Santo;
- la persona de Jesús;
- la nueva obediencia;
- la obra de Cristo;
- el destino de Israel;
- la unidad de Dios;
- Jesucristo como mediador;
- la idolatría;
- el lenguaje de «Señor» y «Salvador»;
- la esperanza escatológica.
¿De qué habla Efesios?
Después entramos de lleno en Efesios.
Y Efesios tiene un problema de entrada: ni siquiera es tan sencillo afirmar que fue escrita exclusivamente para la iglesia de Éfeso. Podría ser una carta circular. Pero eso lo trataremos en otro momento. Lo importante es que Efesios y Colosenses están bastante relacionadas y hay bastante consenso de que son paulinas. Más allá de esa discusión, podemos ver algunas preocupaciones importantes de la carta:
Una nueva identidad
Muchos de estos creyentes eran gentiles que se estaban incorporando a la comunidad y tenían que entender qué lugar ocupaban dentro del pueblo de Dios y cómo se relacionaban con las promesas de Israel.
La unidad en Cristo reúne a judíos y gentiles, pero eso no significa simplemente borrar todas sus identidades.
Una nueva forma de vivir
No se trata solamente de creer cosas, estas comunidades también tenían que aprender qué significaba vivir de otra manera.
Y ahí aparecen Efesios 4 y 5, la moral cristiana y, eventualmente, el código doméstico.
Una nueva comprensión del poder
Efesios también habla muchísimo de poderes. Cristo aparece como vencedor sobre ellos y, al final de la carta, los creyentes son llamados a permanecer firmes con la armadura de Dios.
Una nueva comunidad
Hay personas de distintos orígenes, clases sociales y sexos siendo reunidas en una misma comunidad.
Así que una de las ideas que usamos para leer la carta es esta:
el evangelio redefine identidad, pertenencia, relaciones y poder alrededor de Cristo.
Esas cuatro dimensiones aparecen expresamente en la presentación utilizada en el vivo.
El código doméstico
En el mundo antiguo existía toda una discusión sobre cómo debía administrarse una casa.
Aristóteles, por ejemplo, habla de tres relaciones básicas:
- amo y esclavo;
- esposo y esposa;
- padre e hijos.
Entonces Pablo está hablando dentro de un mundo que ya pensaba estas relaciones.
La pregunta interesante es qué hace el evangelio con ellas.
En Efesios encontramos primero “Sométanse unos a otros en el temor de Cristo”
Y después aparecen las instrucciones particulares. A las esposas se les habla de sometimiento y a los esposos se les dice que amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella. Algo interesante que dice Moo es que no aparece “obedecer” como aparece en los amos y los hijos, es otra palabra, sujetarse. Y esto es importante porque el modelo que aparece es Jesús mismo.
Cuando Pablo habla del esposo amando a su esposa como a su propio cuerpo, habla de sustentar y cuidar.
Vos cuidás tu cuerpo. Le das de comer, le das de tomar, lo limpiás, lo atendés. La imagen no es simplemente la de alguien que manda sino que hablamos de servicio. Una relación de servicio y de amor mutuo.
No podemos quedarnos con un solo versículo
Si queremos hacer teología bíblica, no podemos agarrar solamente el sujétense y olvidarnos de todo lo demás.
Tenemos que mirar qué clase de carácter y de relaciones pide el Nuevo Testamento.
Romanos 12 dice:
- bendigan y no maldigan;
- no paguen mal por mal;
- procuren estar en paz;
- venzan el mal con el bien.
Gálatas 5 contrapone cosas como enemistades, pleitos, celos, enojos y rivalidades con el fruto del Espíritu:
- amor;
- gozo;
- paz;
- paciencia;
- benignidad;
- bondad;
- fidelidad;
- mansedumbre;
- dominio propio.
Efesios 4 pide quitar la amargura, el enojo, la ira, los gritos, los insultos y la malicia.
Colosenses también habla de abandonar ira, enojo, malicia, insultos y lenguaje ofensivo.
Entonces no tiene sentido construir una doctrina del matrimonio usando un versículo como si todos estos otros textos no existieran.
¿Y qué hacemos con el divorcio? ¿Qué no está diciendo Jesús?
Acá aparece otra dificultad.
El divorcio no aparece como el ideal de Génesis.
Jesús dice que “Los dos serán una sola carne”, pero también reconoce que vivimos en una realidad donde existe la dureza del corazón:
«Por la dureza de corazón de ustedes, Moisés les permitió divorciarse de sus mujeres».
Entonces hay un ideal/ y hay una realidad humana., la distancia y diferencia entre ambas importa mucho.
En el matrimonio existen expectativas, compromisos y obligaciones. Cuando una persona va rompiendo repetidamente esas cosas, no podemos simplemente fingir que no está pasando nada. Jesús no está describiendo específicamente los casos modernos de violencia doméstica.
Tenemos que integrar el resto de lo que enseña la Biblia sobre:
- cómo tratamos al prójimo;
- la búsqueda de la paz;
- el cuidado de las personas vulnerables;
- las obligaciones dentro del matrimonio.
Pueden consultar mas de esto en el artículo de Marg Mowczko
¿Puede usarse la sumisión para justificar violencia?
Acá la respuesta necesita mirar nuevamente el conjunto.
Pablo dice:
- «Maridos, amen a sus mujeres» — Efesios 5:25.
- «No sean ásperos con ellas» — Colosenses 3:19.
- «El amor no hace mal al prójimo» — Romanos 13:10.
- «No paguen mal por mal» — Romanos 12:17.
- «Vence el mal con el bien» — Romanos 12:21.
Entonces:
la sumisión nunca convierte en algo lícito lo que la propia ética paulina identifica como mal.
Y esto vale tanto si la violencia viene del varón como de la mujer. También hay que distinguir un conflicto, una discusión o una persona que un día dijo algo horrible de un patrón de violencia física o verbal.
No todo problema matrimonial es abuso pero tampoco todo abuso puede rebautizarse como problema matrimonial y pretender que con eso desapareció. Las cosas tienen un límite. Te invito a ver el video para estudiar juntos en detalle el tema.
Algunos textos bíblicos trabajados
2 Pedro 3:16; Colosenses 4:16; 1 Corintios 5:9; 8:5–6; 15; Génesis 1:27; 2:24; 5:2; Deuteronomio 24:1–4; Mateo 5:31–32; 19:3–12; Marcos 10:2–12; Lucas 16:18; Romanos 12:14, 17–21; 13:10; Gálatas 5:19–23; 6:1; Efesios 4:31–32; 5; 6:10–20; Colosenses 3:8, 19; Proverbios 21:9, 19; 25:24; 27:15–16.
Editorial CLIE
Para preparar este estudio utilicé, entre otros recursos:
- Douglas J. Moo, Una teología de Pablo y sus cartas.
- Gary M. Burge y Gene L. Green, El Nuevo Testamento en la Antigüedad.
Libros recibidos gracias a Editorial CLIE.
@EditorialClie
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